
2022nanterrePetit Nanterrefrancia
le petit nanterre avant/maintenant
Las y los más jóvenes fotografían su barrio y escriben los pies de foto; las y los habitantes de siempre lo cuentan, de los años 1960 hasta hoy, en catorce relatos para escuchar con códigos QR.
- formatos
- medios
- territorio
- nanterre · Petit Nanterre
- aliados
- Zy’Va
- devolución
- Exposición multimedia en el espacio público, paseo de inauguración.
En 2022, con Zy’Va, las niñas y los niños del Petit Nanterre recorrieron su barrio con la cámara en la mano, de los Canibouts a las Pâquerettes: los lugares, la gente que vive allí, sus seres queridos y lo que cada lugar representa para ellos. Algunas personas mayores también tomaron fotos.
Del otro lado, las y los habitantes de siempre contaron cómo era el barrio hace décadas, de la memoria de los Potagers a la de las Marguerites: los asentamientos precarios, el abuelo trapero, los heladeros, la panadería a carbón, el mercado, las fiestas. Catorce relatos, que se escuchaban en la exposición escaneando códigos QR.
Una exposición que hace que las generaciones se encuentren: aquí, varias generaciones se cuentan el barrio como lo perciben, como lo viven y como lo vivieron.
antes/14 voces/21 minutos
las voces del petit nanterre
Catorce recuerdos contados por las y los habitantes de siempre: el abuelo trapero, los asentamientos precarios, los heladeros, la panadería a carbón, el mercado, las cabinas telefónicas, las fiestas de antes. En la exposición, se escuchaban escaneando los códigos QR colocados junto a las fotos de las niñas y los niños. Aquí se escuchan uno tras otro, y se leen.
¡mi abuelo ya vivía en nanterre!
0:00 / 0:51“Mi abuelo era un biffin, un trapero.”
Si venía a Nanterre, era para ver a mi abuelo, a mis tíos y a mis tías.
¿Entonces venía antes de vivir aquí?
Sí, sí. Nací en los años 60.
Mi padre vivía en Nanterre, en la rue des Acacias.
Toda la familia de mi padre… Mi abuelo era un biffin, un trapero. Juntaba trapos para alimentar a su familia. Vivía en esta zona y también trabajaba aquí.
los asentamientos y la guerra de argelia
0:00 / 1:39“Quiero ganar mi propio dinero.”
No había baño, había que salir. Ni agua para lavarse, ni electricidad. No había nada.
La guerra de Argelia… Los que mataron, tirados al Sena. En esa época, a mi madre eso la traumatizó. Me traumatizó.
Mi padre trabajaba en la papelera del Sena, donde ahora está la mezquita. No tenía derecho a salir, pero tenía que ir a trabajar, si no el patrón lo echaba.
Hay recuerdos lindos y malos. El lindo recuerdo es que todos eran solidarios. Venían asistentes sociales a ayudarlos, estudiantes de la facultad para quienes querían aprender francés.
Mi madre quería aprender. Mi padre no la dejó.
Ella me dijo: hija, en esa época era esa mentalidad del ama de casa. Él decía: no, tú no trabajas, yo te doy dinero. Y ella: quiero ganar mi propio dinero.
las boinas azules, hospital de nanterre
0:00 / 1:45“Nosotros los llamábamos los viejitos de Nanterre, los azulitos.”
Yo conocí a los azulitos, los de la guerra. Todos de azul.
¿Le contaban un poco de su guerra?
Tenía sus compañeros de guerra. Él había vivido la guerra. Después, se quedó aquí.
¿Eran personas que vivían en el hospital de Nanterre?
Todavía hay celdas, de la época de la Gestapo. Yo trabajaba ahí. Antes, eso pertenecía a la préfecture de París.
A todas las personas sin hogar las llevaban al hospital de Nanterre. No se ve a una persona sin hogar en los Campos Elíseos: las recogían con el bus y las traían aquí.
Y nosotros, antes, teníamos a las boinas azules, los que habían hecho la guerra. Tomaban su vaso de vino, pero eran respetuosos: no tiraban sus botellas al suelo. Vivían en el hospital, andaban vestidos de azul, tenían una boina azul. Nosotros los llamábamos los viejitos de Nanterre, los azulitos.
Andaban vestidos todos de azul. Era lindo. Yo prefería a los viejitos.
el mercado de los quatre chemins
0:00 / 1:54“Si no regateas, nunca lo vas a lograr.”
Es verdad que faltan comercios. Ahí había un gran mercado, llegaba hasta el límite. Me acuerdo, cuando iba con mi madre: salíamos a las 9 y volvíamos dos horas después.
Conocíamos a todos los comerciantes. Le decía a mi madre: ¡conoces a todo el mundo! Se había creado un vínculo.
Mi madre me decía: si no regateas, nunca lo vas a lograr. Mi padrastro también regateaba. Nosotros teníamos vergüenza.
Hoy llevas 50 euros y no te queda nada. Ahí comprabas productos frescos, era orgánico. Era rico.
Teníamos frutas de estación, verduras de estación.
Todo el mundo conocía a todo el mundo, el vendedor también.
Había uno que vendía todas las hierbas, la menta, todas las verduras. Estaban los pescaderos, y el vendedor de aceitunas: mi marido le compraba a él.
¡la panadería, otra vez!
0:00 / 1:27“Anotaba el nombre: vengan a buscarlas a tal hora.”
¿La panadería? Excelente, muy, muy buena. Cuando llegué, mi mujer le decía Cochona.
¿Por qué le decía así?
Porque estaba en el apellido, creo.
Mi mujer me decía: vamos a lo de Cochona. Yo, recién llegado, le decía: ¿pero quién es?
No sé su apellido. Es Éric.
¿Y el pan, decía que era muy bueno?
Era muy bueno.
Era a carbón. Y las mamás, las tortas: no teníamos horno, así que las horneábamos en su panadería. Mi madre me daba las tortas y yo las llevaba.
Las mamás se juntaban, hacían las tortas, y nosotros las llevábamos. Él anotaba el nombre: vengan a buscarlas a tal hora. Eso estaba bien.
el pan de lo de cochona y las redes sociales
0:00 / 0:44“No teníamos celulares, nos comunicábamos entre nosotros.”
El pan era a carbón. Cuando veías al marido, no te daban ganas de comer el pan… ¡pero el pan era bueno! Era bueno. Un pan así, tan bueno.
Ellos no conocieron eso. Nosotros estábamos contentos con eso.
Redes sociales no teníamos. No teníamos celulares, nos comunicábamos entre nosotros. Hoy, hasta los chicos me mandan un mensaje: ¿qué comemos?
el charlatán (historia del carnicero que hablaba demasiado)
0:00 / 1:10“Venías por una cosa y te quedabas tres horas charlando.”
Hasta en la carnicería: el Charlatán, el carnicero, era genial. Le decíamos el Charlatán porque…
venías por una cosa y te quedabas tres horas charlando.
Espere, tengo la carne… ¡Vuelves tres horas después!
Era como el pan: era bueno. Los salames, las merguez… No como los salames de hoy, envueltos en plástico.
¡Qué rico era! Y ahora ya no hay nada: es plástico, hay que cortar la cosa en dos.
Y hasta las merguez, hasta el pan: vendían pan de anís, era rico.
Por eso ahora no me gusta.
gilles y antonio, heladeros
0:00 / 2:14“Yo conozco a la familia.”
Estaban los heladeros. ¡Ah, sí, ah, sí! Gilles y Antonio.
Un día me dijo: tus chicos se llevaron helados, y tus sobrinas también. ¿Por qué les das? Me contestó: yo conozco a la familia. Bueno, ¿cuánto es?
Es verdad, eso ya no existe. El heladero venía a los barrios.
Eso ya no lo recordaba, ahora me vuelve. Era lindo.
Los sábados, los domingos, pasaba hasta los lunes. En verano, tocaba la bocina.
Era de mucha convivencia, de mucha convivencia. Todos los chicos corrían, hasta mis hijos.
Antonio, sí, pero Gilles era más buena onda. A los chicos, él conocía a todo el barrio.
Ah, sí, conoció a los míos también.
Mi hermano me dice: ¡basta ya, tus hijas, mis chicos! Le dice a Gilles: ¿por qué les fías? Y Gilles: los conozco, es la familia. A los chicos se les fía.
Anécdotas así son formidables.
la feria y la fiesta del barrio, antes y hoy
0:00 / 2:11“Antes, la fiesta de Nanterre era aquí.”
Cuando era joven, donde están los edificios había un terreno. Donde está el estacionamiento había un baldío.
Teníamos autitos chocadores, cosas que había que agarrar. Venían cantantes. Vino también el programa de radio la valise RTL, con Foucault.
Cada vez era una fiesta. Y antes, la fiesta del barrio era con la escuela.
Antes, la fiesta de Nanterre era aquí. Y después dijeron: ahora la fiesta hay que hacerla allá, en el parque.
Les dije: sí, pero necesitamos algo en el barrio, nos gustaría tener algo en nuestro barrio. Y ahí es cuando las asociaciones, Zy’Va, el centro social, todo eso, hacen una fiesta, como hacíamos antes.
Porque no todo el mundo puede ir hasta el parque. Para ir allá está mal organizado. Antes era aquí.
la boda de mi hermano
0:00 / 0:54“Nos reíamos, nos ayudábamos. Era alegre, era espontáneo.”
El último casamiento fue el de mi hermano. Pedimos permiso a la préfecture, les pedimos a las casas de al lado, porque, igual…
Todos estaban de acuerdo. Teníamos sillas… Las Marguerites están al lado, los Canibouts están al lado.
El domingo uno se dice: listo, el casamiento terminó. ¡Pues no, todavía servíamos el té!
Nos reíamos, nos ayudábamos. Era alegre, era espontáneo.
las cabinas telefónicas y las fuentes
0:00 / 1:42“Hay buenos y malos recuerdos. Ya veremos en diez años.”
Después teníamos las cabinas telefónicas. ¿Aló?
Había que girar, o apretar los botones.
Después pusieron las tarjetas telefónicas. Pero hay una cosa que ustedes no saben: cuando metíamos las monedas, dábamos un golpe, ¡y todas las monedas volvían a caer!
Con una moneda, hablabas tres horas.
Había una fuente allá, frente al Aldi, donde están los kinesiólogos.
Cuando volvías de la escuela, tenías la fuente. Y cuando cortaban el agua, llenábamos nuestras botellas.
Me acuerdo de la fuente. Había en todas partes.
Hay buenos y malos recuerdos. Ya veremos en diez años.
“antes nos divertíamos con nada, y desde entonces están la consola y las redes sociales”
0:00 / 1:48“Antes era un vínculo de verdad: nos encontrábamos.”
Antes había un pequeño estadio, y los chicos se deslizaban sobre capós de auto.
Porque, en realidad, estábamos afuera. Estábamos mucho afuera y nos encontrábamos. En cambio ahora, con los teléfonos, todo el mundo está en casa. Con las redes sociales, estás en tu casa y estás comunicado.
Antes había una conexión real. Hoy es una conexión virtual. Antes era un vínculo de verdad: nos encontrábamos.
Llega, pone los pies sobre la mesa, y a jugar. Su hijo tiene ocho años, ocho años, eh, y ya ves, no sabe jugar.
Él juega y me dice: ¿no quieres jugar? Una vez agarré la DS y jugué a Mario.
Nosotros los llevábamos, salíamos con ellos.
En esa época, cuando se iban de campamento, comprábamos una tarjeta telefónica. Hoy es distinto.
las relaciones de antes
0:00 / 1:38“Yo extraño lo de antes.”
Para mí, lo emblemático de antes era la convivencia, la amabilidad y el compartir. Mucho compartir, sobre todo el compartir.
Hay menos comunicación. La vida social era mejor antes.
¿Por qué?
Porque todos nos conocíamos.
Vi crecer a todos los chicos de los Canibouts, los vi crecer a todos. Era más familiar. Todos nos conocíamos.
Ahora ya no hay eso, ese conocer a la gente, a los vecinos. Eso ya no existe.
¿Le parece que hoy hay menos lazos entre la gente?
Totalmente.
Los chicos ahora están casados, ya están acomodados. Eran los amigos de mi hija: todos fueron a la escuela de la Fontaine. Mi mujer también, a la Fontaine: llegaron a Nanterre en 1962.
¿Para usted, a qué se debe que haya menos lazos?
No sé, tal vez es la sociedad la que hace eso.
Yo extraño lo de antes. Hasta las estructuras: cuando es chico, nos conocemos; cuando es más grande, ya no nos conocemos.
las nuevas viviendas
0:00 / 1:08“Es como un muro de Berlín: cada uno de su lado.”
Las nuevas viviendas no trajeron esa convivencia, lo que habíamos vivido antes. Para mí, eso no lleva a nada. No me gusta.
Adelante es la belleza, y atrás es para tapar la miseria.
Lo dije, hasta al alcalde: adelante, es magnífico. Pero lo gracioso es que ni siquiera hay mezcla: ellos se quedan escondidos adentro, no salen.
Una señora que vive ahí vino a inscribir a su hija. Le dijimos: usted está en su torre de marfil, va al trabajo, vuelve a su casa y no viene a ver a los vecinos. Es como un muro de Berlín: cada uno de su lado.
Porque eso es vivienda para acceder a la propiedad.
Palabras de habitantes del Petit Nanterre, recogidas en 2022 con Zy’Va para la exposición.
ahora
el barrio, muro por muro
Las fotografías de las niñas y los niños del Petit Nanterre, y de algunas personas mayores, con los títulos y las palabras que escribieron para las lonas de la exposición.
muro 07

Bâtiment H
Ahí están lugares imprescindibles como Zy’Va Net, la Maison des parents y el espacio joven.

Panneau avec une citation véridique
Elegí esta foto porque creo que refleja la realidad: “Tener papeles abre el cielo”. Creo que es verdad, porque cuando no se tienen papeles no se vive con facilidad, no se tienen derechos, no siempre se es reconocido por el Estado, y es más difícil encontrar trabajo que para una persona que tiene papeles.
muro 08
fotografías y pies de foto: las niñas, los niños y las y los habitantes del Petit Nanterre, con Zy’Va
la devolución · 29 de julio de 2022
el paseo de inauguración
El 29 de julio de 2022, al final de la tarde, la exposición se inauguró en las rejas del barrio: las niñas y los niños, sus familias y las y los habitantes de siempre se reunieron frente a las lonas.
la exposición
Diez lonas: la presentación, las fotografías de las niñas, los niños y las personas mayores, sus títulos, sus palabras y los códigos QR que llevaban a las voces.


























