
La escritura es nuestra manera de decir lo que la imagen no contiene por sí sola. Puede situar un lugar, nombrar a una persona, hacer oír un recuerdo, precisar una intención, abrir un imaginario o plantearle una pregunta al público. No sirve para explicar todas las producciones, sino para enriquecer su lectura y tejer vínculos entre ellas.
Proponemos puntos de entrada accesibles, también con personas que tienen una relación difícil con la escritura. Se puede empezar con unas pocas palabras, una lista, una frase dictada, un diálogo, un recuerdo oral transcrito o un texto colectivo. El objetivo no es la corrección escolar, sino la precisión, la singularidad y la capacidad de hacer oír una voz.
Escribir los pies de foto es un ejercicio central. Un pie de foto puede informar, desplazar la mirada, contar lo que pasó antes de la imagen o dejar algo abierto. Quienes participan experimentan varias formas y descubren cómo unas pocas palabras pueden cambiar la interpretación de una fotografía o de un documento de archivo.
La escritura también interviene en los proyectos de video y de sonido: cuestionarios, sinopsis, voz en off, textos de transición, títulos o subtítulos. Ayuda al grupo a estructurar un pensamiento, a definir un ángulo y a hacer legible una narración sin borrar las diferencias entre las personas.
Al preparar una exposición, quienes participan escriben el título, el texto de introducción, las fichas de las obras, la presentación del barrio y los materiales de mediación. Esta etapa les da un lugar de autoría y de transmisión. No solo producen obras: también aprenden a presentarlas, a defender sus decisiones y a construir una relación con el público.
Por último, la escritura puede ser proyectiva o literaria. Contar un día en el futuro, escribirle una carta a un lugar, imaginar la voz de un edificio o componer un relato a partir de una fotografía permite explorar lo que no se puede documentar directamente. Lo real y lo imaginario dialogan, siempre que queden claramente situados en la devolución.
el taller en imágenes
fotografías: participantes de los talleres y el equipo de mOst







