mOst sensibiliza y acompaña a las y los profesionales que desean hacer de la cocreación una práctica real. Nuestro objetivo no es proponer un programa desconectado del terreno ni un catálogo de técnicas. Compartimos una manera de trabajar que nace de proyectos concretos, con sus logros, sus tensiones, sus limitaciones y las decisiones que exigen la representación y la devolución pública.
Estas propuestas están dirigidas a centros comunitarios, casas de barrio, MJC (casas de la juventud y la cultura), espacios juveniles, bibliotecas, espacios culturales, escuelas, gobiernos locales, empresas de vivienda social, asociaciones locales, organizaciones dedicadas a la memoria, artistas talleristas y mediadoras y mediadores. Se adaptan a la experiencia del equipo, al territorio y al proyecto previsto.
Un acompañamiento de mOst combina tres movimientos: ver, hacer y volver sobre lo hecho. Compartimos referencias y estudios de caso; las y los participantes experimentan una toma, una entrevista, la redacción de pies de foto, un mapa o un protocolo de recorrido; luego, el grupo analiza los efectos y traslada los aprendizajes a su realidad profesional.
Los contenidos pueden abarcar la cocreación, la práctica de ir al encuentro de las personas, la investigación de campo, la fotografía, el sonido, el video, la escritura, la cartografía sensible, la devolución pública, la mediación, los derechos culturales, el consentimiento y los archivos vivos. La técnica siempre está ligada a una situación de trabajo y al poder de decidir.
Hay varios formatos posibles: sesiones de sensibilización de medio día o de un día; inmersión en situación real de dos a cuatro días; acompañamiento de proyecto de dos a cuatro meses; procesos territoriales de seis a doce meses que reúnen a varios equipos y combinan práctica, devolución pública y transmisión de las huellas.
También podemos intervenir en dupla con alguien del arte, la fotografía, el documental o el registro sonoro. Esta intervención compartida une método, rigor artístico y experimentación, sobre todo para preparar una residencia, un proyecto de memoria, una exposición o una consulta vecinal.
El acompañamiento apunta a la autonomía. Ayudamos a los equipos a delimitar una pregunta, construir una progresión, prever los derechos, presupuestar la producción, preparar la devolución pública y documentar los efectos. Las herramientas se transmiten para que se adapten, no para que se reproduzcan mecánicamente. El método sigue fiel a su principio: el arraigo antes que el formato.
El acompañamiento prolonga los proyectos en el terreno. Puede preparar una intervención de mOst, fortalecer una alianza existente o permitir que actores locales den continuidad al proceso. Transmitir para cocrear, acompañar para dejar huella: esta línea resume nuestra voluntad de cambiar de escala sin perder la presencia, la escucha y la responsabilidad en las que se basa nuestro trabajo.